Hogar “Desafío”
En el año 2000 se inaugura en Montevideo el primer Centro Diurno del país, con el objetivo de albergar a mujeres y sus hijos provenientes de los diferentes refugios nocturnos.
Tratando de satisfacer de una manera digna sus necesidades básicas, como abrigo y alimentación, así como también brindándoles apoyo escolar a los niños y contención por parte de un equipo interdisciplinario tanto para las mujeres como a sus hijos.
Dado al incremento de las situaciones de violencia no solo doméstica sino social en nuestro país, este Centro Diurno pasa a transformarse en Hogar el 5 de junio del 2008.
En el Hogar residen aproximadamente 20 mujeres jefas de familia, de un nivel socio-cultural medio-bajo. Las edades de las mujeres van desde los 18 años en adelante, que junto a sus hijos menores, (50 niños en edades comprendidas entre 0 y 18 años), han quedado desamparadas y/o están en una situación de alto riesgo, y para quienes es fundamental una alternativa de generación de ingresos que les permita en corto tiempo poder sostener a sus familias con dignidad y autonomía.
Como objetivo general tiene como fin contribuir a la integración social de las familias que han coartado sus redes. Estas mujeres se encuentran en situación de vulnerabilidad social y de violencia domestica.
El centro cuenta con un equipo técnico integrado por asistentes sociales y psicólogos que acompañan a las mujeres en la búsqueda de alternativas que van desde la actualización de la documentación, denuncias a los agresores, búsqueda de vivienda y el pertinente acompañamiento en estos procesos. Además, atención pedagógica a los niños de 0 a 18 años, y apoyo a las mujeres para culminar el ciclo de primaria o reinsertarse en la educación formal. Educadores y maestros trabajan según el rango etareo, en tareas de recreación, apoyo escolar, paseos, estimulación temprana y cultura uruguaya.
Se llevan a cabo talleres en los que se trabaja sexualidad, género, violencia, límites, prevención en salud, entre otros temas que surgen como inquietudes, de acuerdo a la demanda.
A medida que se va logrando mayor seguridad y estabilidad emocional, se inicia una etapa de capacitación, búsqueda de empleo y la posterior proyección de la vivienda, generando así autonomía, autogestión y empoderamiento.
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